En Tailandia no estamos en el año 2026. El año actual es el 2569, según el calendario budista, que va 543 años por delante del nuestro.
El año nuevo se celebra entre el 13 y el 15 de abril.
Y claro… no podíamos dejar pasar la oportunidad de vivir el Songkran.
¿Qué es el Songkran?
El agua simboliza limpiar lo malo viejo y empezar el año de cero, transformando el país en una fiesta de agua comunitaria.
Lo que necesitas saber del Songkran:
Significado: Derivado del sánscrito, significa el paso del sol de Piscis a Aries. Es época de renovación, limpiar la casa y de estar con la familia.
- Tradiciones religiosas: Los tailandeses visitan templos para orar, hacer ofrendas y verter agua perfumada sobre imágenes de Buda y sobre las manos de los ancianos. Es una forma de mostrar respeto y pedir buenos deseos.
- La Fiesta del Agua: Y luego está la parte que todos vemos. Calles llenas de gente empapada con cubos, mangueras, pistolas de agua…
- Polvos de talco o arcilla: Además de agua, es común el uso de polvo de talco (tradicionalmente arcilla) en las mejillas como bendición.
El festival suele durar más de tres días en la mayoría de las ciudades, consolidándose como la festividad más importante del calendario tailandés.
Ahora ya sabes qué es el Songkran.
Así lo vivimos nosotros.
Songkran 2026: tradición, respeto y agua en las calles de Tailandia.
Yo he estado en Songkran 2026. He mojado y me han mojado. Me han manchado la cara con talco.
Lo que tienes que tener claro es que si sales a la calle, te mojas. Lo normal es encontrarte a familias en la puerta de su casa con una piscina de plástico llena de agua: Los niños jugando dentro y con pistolas de agua, eso si no tienen una manguera.
Comida y bebida en abundancia.
Si pasas cerca te van a mojar.
Y se celebra en todas partes. También es cierto que donde hay más gente y más turistas es en Bangkok, Chiang Mai o Pattaya, entre otros, allí no te secas en todo el día.
Yo estuve allí: Bangkok y Ayutthaya.
Khao San Road: el far west del agua
El día 12 de abril llegamos a Bangkok, la fiesta empieza el día 13, pero allí ya había empezado. Había un desmadre controlado.
Khao San es un pasillo con gente a ambos lados con barriles llenos de agua helada, pistolas de agua y cubos con agua, que por supuesto te lanzarán. No hay tregua. Puestos de música cada diez metros.
En Khao San también había familias tailandesas con sus niños pequeños.
Si vas con niños lo ideal es ir sobre las seis de la tarde, que no hace tanto calor y aún no ha empezado a ser caótico. Tú mismo te darás cuenta cuando tienes que retirarte.
Una experiencia positiva y divertida sin llegar a encontrarte con los excesos, el desfase y el alcohol que llegan más tarde.
Silom: más organización, mismo caos.
Al día siguiente, día 13, fuimos a Silom.
Si Khao San es el caos improvisado, Silom es el caos organizado.
La calle donde se celebra una de las mayores y más famosas fiestas del Songkran es Silom Road.
Durante el festival, esta vía se cierra al tráfico desde la intersección de Sala Daeng hasta la de Nararom y se convierte en una zona peatonal para la guerra de agua.
📍 Cómo llegar
Metro (MRT Silom) o tren elevado (BTS Sala Daeng). Durante el festival añaden trenes y más frecuencia.
Nosotros estábamos alojados más o menos cerca de Silom, así que fuimos andando hasta llegar a la «zona de guerra». No era muy tarde, sobre las doce del mediodía, un poco más tarde quizás. Salimos en dirección Silom. A la una más o menos estábamos allí.
Para entrar hay arco de seguridad con cámaras.
Cruzamos tranquilamente los arcos, lo que se veía era solo la punta del iceberg de lo que había montado.
Lo que te encuentras dentro de la «zona de guerra» de Silom.
A lo largo de los dos km de toda la calle te encuentras con escenarios y DJs a ambos lados, música sin parar, pop internacional y T-pop.
Las calles parecen una discoteca al aire libre.
En algunos hay cañones que lanzan chorros a presión. Algunas marcas montan estructuras que te rocían como si fueras un vaso en una máquina de refrescos. Lo probamos, por supuesto.
Silom es el corazón LGTBIQ+ de Bangkok. Por lo que te encontrarás con escenarios con Drag Queens, bailarines y ambiente inclusivo.
Cada pocos metros en bidones de agua helada te venden recargas para las pistolas de agua por unos 10 bahts, así que será imposible que te quedes sin «munición».
No se puede caminar con normalidad, te dejas llevar por la multitud, no puedes ni cambiar de dirección ni ir a donde quieres, simplemente te lleva la marabunta.
En un momento me pregunté: ¿y si hay una emergencia? No veía salida. Una avalancha aquí sería una desgracia.
Pero hay habilitado un carril libre 24h para ambulancias y rescates mediante barricadas, algo que otros años no había.
Este año en horas punta cerraron los accesos debido a la gente que se llegó a concentrar allí.
En los extremos de la zona habilitada, en las estaciones del BTS, que están encima de la zona habilitada, puedes subir y darte un respiro, entrar al centro comercial. Desde la altura ves Silom como un río multicolor de camisas floreadas y agua volando. Todo un espectáculo.
El ambiente es pacífico y alegre a pesar todo ese caos.
Por cierto, este año un grupo de chinos fletó un camión de bomberos para ir mojando a la gente por todo Silom. Porque, claro, con pistolas de agua no tenían suficiente.
Cuando quieres acabar la fiesta, pero la fiesta continúa.
Sobre las tres de la tarde salimos del mogollón para tomar algo y comer. Y secarnos un poco, lo cual es prácticamente imposible.
Cada vez se veía llegar más y más gente. Tanto turistas como locales. Las calles estaban llenas de gente con pistolas de agua, cada cual más grande. Coches pick-up cargados de gente con bidones de agua «repartiéndola» a toda la multitud de alrededor.
Un auténtico desmadre de agua.
Conseguimos llegar a un local donde comimos algo y nos tomamos una cerveza.
Una vez terminamos, decidimos que ya era suficiente agua por hoy. Pero había que volver al hotel… Y estábamos secos.
Teníamos que conseguir llegar a nuestro destino sin mojarnos, lo cual era imposible.
Nada más salir a la calle unos niños nos «atacaron» con cubos de agua, unos turistas que nos vieron y nos dispararon, cruzamos la calle y desde una furgo empezaron a lanzarnos más agua… en resumen, otra vez calados hasta los huesos.
Como ya íbamos mojados de nuevo, pasamos cerca de la zona acotada y la cantidad de gente se había multiplicado así que no tuvimos dudas en ir de regreso al hotel.
Hicimos bien en ir a primera hora del día.
Descansamos un rato en el hotel, ducha cambio de ropa y a cenar. Por el área del hotel no había tanto gentío, pero igualmente la gente local monta en la puerta de su casa la piscina, las mesas y bebida, que no falte. Si pasas cerca ya sabes lo que te llevas…
¿Se puede ir con niños?
Sí, nosotros fuimos. Aconsejable llegar a primera hora (el horario es de 13:00 a las 00:00 horas), antes de que llegue toda la gente. Tú verás cuándo toca salir. Sin niños, cualquier momento es bueno si no te importa estar entre las multitudes.
Siempre se puede salir si te agobias mucho, hay salidas de emergencia a lo largo de toda la calle.
Ayutthaya: la tradición con cubos
Ayutthaya es otra historia.
Menos multitud, más tailandeses locales. Si es tu primera vez en la antigua capital, te recomiendo que visites la ciudad y no te centres solo en la fiesta. Ayutthaya merece su tiempo. Pero eso te lo contaré en otro post.
Allí el agua sigue estando, pero el ambiente es más familiar. El funcionamiento es parecido a Bangkok: los vecinos salen a la calle con sus piscinas, sus mesas y sus mangueras. Y ya sabes lo que te espera si pasas cerca.
Aquí no es solo mojarse. Aquí se mezcla la fiesta con el patrimonio histórico y hay algo que no verás en ningún otro sitio: elefantes jugando con agua.
De Bangkok a Ayutthaya
Llegamos por la mañana a Ayutthaya, queríamos llegar temprano, pero no caímos que en estos días hay mucho movimiento entre ciudades. Salimos desde la estación de trenes de Bangkok y conseguimos un billete para el tren de las diez y media. Solo habían disponibles billetes en tercera y de pie. Tampoco fue un problema para nosotros, el trayecto no llega a dos horas, y teníamos ganas de vivir el Songkran en Ayutthaya.
Muy aconsejable reservar con antelación en estas fechas, nosotros encontramos billete, pero puede darse el caso contrario también…
Al fin llegamos, un calor terrible, aun así fuimos a nuestro hotel andando.
Cuando llegamos tuvimos problemas con la reserva que hicimos a través de las plataformas, pero se solucionó, más o menos, después de un par de horas… Fuimos a la habitación, una ducha, comimos algo y ¡Al agua!
🐘 El circuito de los elefantes
El epicentro está en la rotonda del Santuario del Pilar de la Ciudad, en Pathon Road. Allí, varios elefantes de un santuario que hay en Ayutthaya juegan con agua de forma controlada. Ver a esos animales enormes, bañados por chorros de agua, con las estupas de ladrillo rojo de fondo… debe ser una imagen que no se te borra.
Digo «debe ser» porque nosotros llegamos cuando ya iban de regreso al santuario.
🛻 El agua también se mueve
A diferencia de Bangkok, aquí los coches sí circulan. Las camionetas pick-up cargadas con barriles de agua recorren un circuito de sentido único a muy baja velocidad.
Bueno, también van por toda la ciudad regando a todo el que pasa cerca. No te vas a librar. Lo peor que te puede pasar es que te mojen y te inviten a una cerveza, como a nosotros.
Los elefantes ya se habían ido una vez llegamos, no había mucha gente y turistas menos aún. Pero no quiere decir que la diversión termine. Muchas camionetas siguen circulando y muchos locales se «bañan» por Pathon Road. Y nosotros con ellos.
Allí puedes recargar tus «armas» en cualquier punto, la gente se ofrece a darte agua, tienen barriles llenos de agua con hielo, aquí, a diferencia de Bangkok, no te cobran nada por recargar.
No es solo una guerra de agua.
Es una guerra de agua dentro de un museo al aire libre.
🗣️ Un inciso necesario: los elefantes.
Quiero hacer un inciso sobre este tema. Sobre los elefantes. ¿Esto es tradición o es espectáculo? si hablamos de maltrato animal, a estos animales les han tenido que enseñar ese comportamiento, y lo que siempre se pone en duda son los métodos que utilizan para ello.
En Tailandia el elefante es un animal sagrado, con mucha historia, y símbolo nacional. Pero también hay una industria turística detrás que no siempre trata bien a los animales.
A la mañana siguiente pasamos por el santuario y los vimos. Estaban pintados con flores, etc… los visitantes se hacían las pertinentes fotos con ellos ya que «estaban muy bonitos», a otros los tenían en pocos metros cuadrados para que el turista gastase unos bahts y les alimentara… aquí es cuando la tradición se termina y empieza la explotación. Y sí, es muy atractivo cuando tienes niños pequeños, pero ahí es donde empieza la educación para que estas cosas no sigan adelante.
No voy a decirte «no vayas». Pero sí te invito a que lo pienses. No te quedes solo con la foto bonita para Instagram.
Por la noche
Por la tarde y la noche, fiesta. En el centro comercial Central Ayutthaya montan el festival TIDCON, con zona chill, y conciertos con espuma.
Nosotros estábamos alojados muy cerca de la explanada donde estaba todo montado. Y nos fuimos a ver que tal estaba la zona. Por supuesto armados con nuestras pistolas de agua por lo que pudiera pasar.
Lo primero que vimos fue un escenario bastante grande donde actuaban bandas de música nacional.
Luego ya te encuentras con el mercadillo de comida. La mejor opción para cenar. Ten en cuenta que, aunque estés por una zona bastante concurrida, no quiere decir que no te vayan a mojar… desde los mismos puestos de comida te puede «atacar», y lo hacen. A los lados de la calle están las piscinas y los niños no tienen miramientos con los que pasan a su lado… y algunos adultos tampoco.
Picamos algo de los puestos del mercadillo y nos sentamos a cenar tranquilos en un restaurante, hay muchos por la zona, aunque la mayoría están llenos y tendrás que esperar un poco para cenar sentado.
Seguimos calle adelante, conforme avanzábamos la cosa se iba poniendo «peor». Más gente con barriles llenos de agua con hielo y más pistolas de agua… hasta llegar al final de la calle, ahí te encuentras una gran discoteca al aire libre, litros de agua por todos lados, cañones de espuma y una marabunta de gente bailando.
La fiesta dura hasta la medianoche.
Nada que envidiar a Bangkok.
🏛️ Por Ayutthaya
Por el día aprovechamos para pasear por la ciudad, aunque ya hemos estado varias veces allí, merece la pena madrugar para evitar el calor y turistear un rato. Visitamos algunos templos como el Wat Phra Si Sanphet, que personalmente me gusta mucho.
En otros templos como Wat Chaiwatthananam o Viharn Phra Mongkhon Bophit se celebran ceremonias religiosas: baño de estatuas de Buda, ofrendas de arena. Nada de guerras de agua dentro de los templos.
🏰 El escenario más bonito del Songkran
Si Bangkok es asfalto y rascacielos, Ayutthaya es otra cosa. La fiesta se concentra en la calle principal que rodea el Parque Histórico, frente al antiguo Ayuntamiento y el City Pillar Shrine.
Se puede ir con niños perfectamente, como nosotros fuimos, y lo van a disfrutar mucho más que en Bangkok, y tú con ellos.
Una fiesta salvaje con Patrimonio de la Humanidad de fondo.
Volvimos a Bangkok
Volvimos a la capital, queríamos pasar unos días en la playa y había que pasar por allí sí o sí.
Aun nos queda un día de Songkran y hay que aprovecharlo.
Nos alojamos por la zona de Khao San. Nos venía bien a la hora de pillar el bus que nos llevaría a Koh Chang.
Sobre las seis de la tarde decidimos ir un rato a la zona de agua. El último asalto.
El circuito se desarrolla en su mayoría entre la calle Rambuttri y Khao San. Esta vez habían montado, al igual que en Silom, unos arcos de seguridad de entrada y salida.
Había mucha gente pero no multitud y desfase, por lo cual no era un problema ir con niños.
Agua fría, arcilla y locura moderada.
Esta vez aparte de las pistolas, llevábamos arcilla.
Estuvimos caminando por la calle en el sentido de la marea de gente por Rambuttri, que es el que hay que seguir.
Muy divertido, como siempre, la prueba está en la pregunta que me hicieron en ese momento: «Papá, si esto es así siempre ¿Por qué no hemos venido nunca para el Songkran?».
La marea nos llevó hasta la esquina con Khao San, pero allí se concentraba mucha gente ya… era buen momento para una retirada.
Una vez más nos fuimos con muy buen sabor de boca.
Cuando quieres acabar la fiesta, pero la fiesta no termina (Parte II)
Nos secamos y descansamos un rato en el hostal hasta la hora de cenar.
Pero claro, hay que salir a la calle. Y estamos en Khao San… Pensamos que yendo por la zona de Samsen, donde están los restaurantes iba a estar más tranquila.
Es Songkran y estás en Bangkok.
Conseguimos cenar tranquilos, pero no llegar al hostal con la ropa seca.
La cara llena de arcilla, para variar…
Aún así, es una experiencia que vale la pena. Nunca has visto nada igual, estoy seguro.
Lo que aprendí (y lo que no se debe hacer)
Vamos al lío de la convivencia. Porque una cosa es la fiesta, y otra es ser un imbécil.
En los templos NO se juega: Entras y apagas la fiesta. Sin agua, sin gritos, sin gafas de sol. Ropa que cubra hombros y rodillas. El respeto no se moja.
No mojes a quien no quiere: Monjes, ancianos frágiles, familias con bebés, policías de tráfico, motoristas. Es sentido común. Si conduces una moto: el agua y el asfalto no son buenos amigos. Todos los años hay accidentes. No seamos el protagonista de uno.
El talco se agradece, no se exige: Si no quieres que te manchen la cara, di «mai ao khrup» con una sonrisa y listo. Nadie se va a enfadar. Pero si te lo ponen con cariño, déjate. Es una bendición, no una guerra.
Y ahora, lo que nadie te dice
Porque todo el mundo habla de la fiesta, pero nadie habla de esto:
El Songkran cansa. No es un cansancio normal. Es estar empapado ocho horas seguidas, con los pies destrozados de caminar sobre asfalto mojado, el móvil en una bolsa de plástico y la ropa pegada al cuerpo. Está bien rendirse. Está bien decir «yo ya no puedo más». Hay que disfrutar, no saturarse.
No eres el protagonista. Hay gente que vive el Songkran como si fuera su vídeo personal de YouTube. Gritando, lanzando cubos a la cara, buscando reacción. El Songkran no va de ti. Es una fiesta para todos.
El alcohol y el agua no mezclan bien. Es común que en algunas zonas a ciertas horas haya desfase y alcohol, pero no es lo mas aconsejable. Porque queremos disfrutar de la fiesta, no emborracharnos para luego no acordarnos de nada.
Los niños te van a ganar. No importa qué pistola lleves. Ellos tienen paciencia, cubos y la ventaja de que no los ves venir. Y cuando te mojan, te sonríen. Esa sonrisa te la llevas puesta 😜.
Mi veredicto final
Es una pasada. Pero no es solo una pasada. Es algo más que una fiesta con agua. Es respeto, tradición y locura medida en dosis desiguales según dónde caigas.
Si vuelvo el año que viene:
- Móvil con funda SÍ o SÍ.
- Gafas de natación o similares (aconsejable sobre todo para los niños).
- Y sobre todo: sonreír y dar las gracias. Porque te mojan, pero te están deseando feliz año nuevo.
Consejos para moverte
Evita los traslados por carretera, ya sea en coche o en bus. Hay mucho tráfico por la gente que se desplaza a sus pueblos de origen. También hay muchos accidentes porque mucha gente conduce habiendo bebido.
Si te mueves en tren o avión, reserva con antelación. Por lo comentado arriba.
Es normal quedarse con la imagen de la fiesta, agua, calles convertidas en una locura.
Pero el Songkran es mucho más que eso.
Es tradición, es respeto, es empezar de nuevo.
Y sí… también es pasarlo bien como hacía tiempo.
Sawasdee pi mai krub. Y ojalá nos veamos en el próximo Songkran.


🏛️ Por Ayutthaya
Mi veredicto final




