Hoy os vengo a presentar un precioso proyecto en el que hemos participado unas cuantas veces el último par de años. Se llama LABALAIRE.
Este 2026 decidimos hacernos un regalo y empezar el año de una forma muy distinta a lo habitual celebrándolo con ella.
La propuesta para celebrar el nuevo año que era poco habitual: un Temazcal en familia. Una experiencia que no se explica del todo con palabras, pero que se queda en el cuerpo.
Nada más escucharlo, supimos que queríamos empezar el año así. 
Como una forma de decir hola a lo nuevo…
y adiós a todo lo que cada uno necesitaba dejar en 2025.
No hubo prisas.
No hubo ruido.
Hubo fuego, tierra, cacao caliente y una tienda que se convirtió en refugio.
Cuando los niños también son protagonistas
Fué la primera experiencia en algo de ese tipo para todos los miembros de la familia
Sabemos que hay muchos retiros que ofrecen cosas parecidas pero enfocadas en adultos, y siempre está la pregunta ¿y qué hago con el niño?
Allí lo tuvieron claro desde el principio.
No era una actividad para adultos con niños alrededor.
Era una experiencia pensada para ellos.
O mejor dicho:
supieron adaptar la experiencia a los peques…
e incluirnos a los adultos al cien por cien.
Los niños no estorbaban.
Eran parte del centro.
De la creación.
Del círculo
y agradezco infinito a las dos que hicieran posible compartirlo en familia.
La tortuga Madre Tierra
Entre todo creamos una gran tortuga “Madre Tierra” con la tierra sacada para hacer la cuna de las piedras dentro de la tienda. Una creación colectiva nacida de la colaboración, la sensibilidad y la imaginación del grupo.
Única. Nuestra.
Después de un riquísimo cacao calentito que nos preparó el cuerpo y el corazón, entramos en la guarida “el útero protector” como lo nombró Carla en alguna ocasión.
Allí compartimos sensaciones, miedos e historias. Estar juntos en un espacio pequeño nos hizo sentir casi como si fuéramos uno solo.
Fuego, comida caliente y tribu
Al salir nos esperaba el fuego protector que habíamos dejado encendido fuera.
Y una crema de verduras deliciosa (dato importante: a Aleix le encantó ….y eso que no es poca cosa, no es de lo que más le gusta)
Compartimos como tribu.
Conectamos como familia.
Y vivimos un rato en el que todo giró alrededor del amor:
amor por nosotros,
amor por la naturaleza,
amor en grupo.
Gracias a por hacer que empezaramos este 2026 de la mejor manera posible para nuestra familia.
Las personas que hacen posible estas experiencias
Después de vivir algo así, te das cuenta de que nada de esto ocurre por casualidad.
Detrás de Labalaire hay personas con una sensibilidad muy especial.
Labalaire es uno de esos proyectos que no se hacen con las manos, sino con el corazón.
Un espacio donde los niños están en contacto con la naturaleza, juegan, se mueven y aprenden sin darse cuenta.
Y donde las familias encontramos un lugar para respirar, compartir y caminar un poco más despacio.
Si estás en la provincia de Alicante y tienes peques entre 4 y 12 años, te lo decimos claro: es un regalo.
Clara (@labalairealicante) es su fundadora, la conocimos gracias a una amiga del alma, de esas que son familia elegida. En cuanto nos contó lo que hacía, sentimos que conectaba totalmente con nuestra forma de entender la educación y la crianza.
La primera vez que fuimos a Labalaire, Aleix salió tan feliz que pidió volver…
“si podía ser al día siguiente”.
Y luego está Carla (@Guacamaya_escarlata), que colaboró con ella para esta actividad tan especial.
Carla es otra de esas almas que la vida te va cruzando una y otra vez para recordarte que los vínculos verdaderos no se pierden. Nos conocemos desde hace muchos años, desde la época en la que su hijo era un bebé y nosotros estábamos muy metidos en la lactancia y el porteo. Desde entonces, la vida nos ha ido reuniendo en distintos momentos y escenarios para no olvidarnos.
Gracias, Clara.
Gracias, Carla.
Por regalarnos una forma tan bonita de empezar el 2026.
Por crear espacios donde los niños no estorban, sino que son protagonistas.
Por recordarnos que este camino también se construye gracias a personas como vosotras.
Y también gracias a Sergi y a por sostener desde fuera ese espacio tan cuidado.
Y por cruzaros en el nuestro camino.







